VOTAR POR BOTAR
Me entero que en este país llamado Chile, en algún
domingo próximo deste mes de octubre se realizan elecciones para elegir alcaldes
y concejales de los gobiernos comunales. A primera vista se trata (al menos eso
afirman, con sospechosa vehemencia, la contitusión bolítica de la repúvlica[1],
los medios de comunicación, y por supuesto los propios candidatos) de expresar
una voluntad política a través de un voto supuestamente informado, directo y
secreto. Un ejercicio de democracia del pueblo soberano, dicen. Tras la eufonía
de la expresión se esconde aviesa, una cacofonía falsaria. Se trata en verdad
de un simple mecanismo indirecto con que los administradores del mercado y su
sistema se aseguran que se produzcan todos los cambios políticos necesarios para
que todo siga igual. (Gatopardo se llama esta bestia siemprerediviva).
El llamado voto informado, directo y secreto es sólo
otra forma de “McDonald´s happy box”,
la “cajita feliz de McDonald”, con
que se accede a la “voluntad popular” de una masa electoral que hace mucho dejó
de ser informada, para ser ahora simplemente manipulada. Al emitir su voto, el
ciudadano elector entrega a un perfecto desconocido parte principal de su
potestad personal de discernir y actuar sobre asuntos que le incumben. Y lo hace a
cambio de nada. (A menos que se crea que lo que pregonan los afiches de supermercado
con que se presentan los candidatos, son verdades celestiales).
El acto democrático en su quimérica versión aristotélica
es el acto de un hombre libre. Espécimen que muy difícilmente se puede
encontrar en una masa aherrojada a un sistema de mercado y mercadeo que ha
hecho (y perfeccionado) de la estulticia y el engaño una fuente inagotable de
su poder.
Hablando de esto, José Saramago dijo alguna vez que:
“El poder real hoy es el económico, que
es lo que verdaderamente gobierna al mundo. Pero los ciudadanos no tienen
acceso, ni directo ni indirecto a ese poder, ya que su voto no define las
políticas económicas. ¿Cómo podemos, entonces, seguir hablando de democracia si
no tenemos los instrumentos para controlar ese poder? La democracia se
convirtió en el instrumento de dominio de los grandes grupos económicos”.
Si miramos en nuestro redor ¿quién podría desmentir hoy
en este país a Saramago?
Hablando sobre lo mismo, Leopoldo Lugones, un poeta
que políticamente nada en común tenía con Saramago, decía hace ochenta años: “entre
una democracia mayoritaria y una verdadera hay la misma diferencia que entre la
prostitución y el amor”.
Sería monótono seguir
con citas semejantes de otros notables sobre la degeneración y envilecimiento
de la idea esencial de eso que insistimos en llamar democracia. (A propósito, con suspirosa
melancolía, me recuerdo de esa bella consigna ácrata que exige “todo el poder
para nadie y ningún poder para todos”).
Sin embargo, a pesar de
toda mi bronca histórica y política conmigo y con mi tiempo, el domingo de las
elecciones acudiré a votar. Pero votaré sólo para aportar a botar al actual
esperpento regente de esta comuna en la que vivo. (Creo que es Ñuñoa o Providencia o Viña del Mar u otra parecida). No votaré por alguien, sino en contra de alguien. Por cierto no existe la más
mínima garantía que a este esperpento no lo suceda otro u otra de igual catadura, pero debo reconocer
que aun palpita en mí, débil, la cada vez más frágil esperanza de vislumbrar aunque nomás sea a la distancia, una llamita de
decencia en este túnel de la obscenidad política en que nos encontramos. ¿O
sólo es un fuego fatuo?
[1] Las faltas ortográficas
evidencian que se trata de un documento que requiere de manera urgente una
corrección a fondo.
Iré a votar -en El Quisco-, ni siquiera sé quiénes van ¡qué más da! sé que no votaré ni por un momio ni un dc... y a lo mejor voto a todos, ¿importa algo? Es terrible, pero me temo que, yo, la esperanza de la lucecita en el fondo del túnel, la perdí en algún aeropuerto de camino entre democracia y democracia. Aquí, ya mi último voto presidencial fue nulo, y no me arrugo un pelo, soy una viehuha desfachatada... un beso, Omar... muy aguda tu nota.
ResponderEliminarMuy bueno, Omar, como siempre tan acertado.
ResponderEliminarTodo esto me suena, se repiten como cromos repes los mismos plumeros, las mismas mentiras esa que uno ya conoce y no las cree. Yo he votado siempre por los comunistas, por esos que nunca van a salir,porque en este pais de herejes donde la abstención es mayoritariamente de gente que si votara, saldría la izquierda, vota menos del 50%. Pero, pasan de todo y es asi que tenemos de presidente al peor presidente del mundo mundial. NO hay parangón en la historia desde Carlos III pero ese era rey y de lo más Borbón que no es nada de Rajoy aunque lo parezca.
LAMENTO LA VISIÓN HISTÓRICA QUE PROYECTA OMAR CON SUS CUASI FILOSÓFICOS Y DESATINADOS COMENTARIOS SOBRE "EL DERECHO A VOTO". LE RECUERDO QUE EL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE FUE ELEGIDO EN "UN PROCESO ELECTORAL" QUE CAUSÓ ADMIRACIÓN EN EL MUNDO ENTERO. DE IGUAL FORMA, HAN SIDO ELEGIDOS ACTUALMENTE Y EN FORMA DEMOCRÁTICA VARIOS PRESIDENTES PROGRESISTAS EN AMÉRICA LATINA, COMO EVO MORALES EN BOLIVIA, HUGO CHÁVEZ EN VENEZUELA Y RAFAEL CORREA EN ECUADOR. AL DEBER DE INFORMAR SOBRE LAS PROPUESTAS Y VISIONES POLÍTICAS DE LOS CANDIDATOS, DEBE AGREGARSE "EL DEBER DEL CIUDADANO DE BUSCAR INFORMACIÓN Y TOMAR DECISIONES INFORMADAS". ES UNA VERGUENZA QUE ALGUIEN REFLEXIONE SOBRE EL "FUEGO FATUO" CUANDO ESTÁ EN CONDICIONES DE "EJERCER SU DERECHO CIUDADANO", AUNQUE SEA "PARA BOTAR UN ESPERPENTO". EL "DERECHO A VOTO" FUE GANADO CON LA LUCHA Y SACRIFICIO DE MUCHOS COMPAÑEROS/AS, QUE SE ENFRENTARON A LA DICTADURA. NO LOS TRAICIONEMOS CON ESTE TIPO DE ARGUMENTOS.
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